Ha vuelto a ocurrir; esta vez ha sido en Mieres, durante los actos programados para celebrar la fiesta de Los Felechos en la localidad de Rozamayor
“Sábado 1 de agosto a la 1,00h. Gran Show de ENANITOS en la barra de la carpa hasta las 5”
Un espectáculo tipo “boys” con gente con acondroplasia. Genial.
Esta vez la Agencia Asturiana para la Discapacidad enarboló la protesta ante el ayuntamiento de la localidad pero no hubo suerte: se trataba de un acto privado sobre el que no se podía intervenir. Nadie de esa comisión de fiestas tomó en cuenta la queja a pesar de donde venía.
¿Argumentos?..los de siempre:
<< ..la Comisión de la fiesta de Los Felechos se mostró muy sorprendida por toda la polémica ya que, según explicaron, el espectáculo es, simplemente, de «un show de gogós». «Hemos contratado a tres personas para que vengan y bailen tanto solas como con la gente; no hay nada de malo en esto >>
<< la empresa encargada de la actuación, Espectáculos de Enanitos Miguelón, fue contratada para bailar, puesto que consideran que "es una firma como cualquier otra". Señalaron, además, que en ningún momento pretenden burlarse de este colectivo, y criticaron que se comparase a las personas con enanismo "con discapacitados mentales", puesto que, según aseguraron "estas personas conservan todas sus facultades, trabajan en el mundo del espectáculo desde hace años y saben lo que hacen". "Nadie los está utilizando", se recalcó la asociación >>.
Me resulta especialmente sangrante esa especie de “categorización” de la discapacidad (discapacitados físicos versus mentales) máxime cuando, en otro tiempo (igual no demasiado lejano ni olvidado para algunos) las personas con deficiencias mentales eran objeto de una burla y abuso que afortunadamente ahora todos consideramos intolerable (aún recuerdo cuando la palabra “mongolo”, en clara alusión al aspecto de la gente con Síndrome de Down, era un insulto. Mi hijo, con once años, ni la conoce) pero que continúa siendo aplicable a la gente con enanismo.
Por lo visto las personas con acondroplasia no merecen ese respeto: al menos las que no participan remuneradamente en esos saraos pero se ven perjudicadas por la imagen que ofrecen del colectivo. Como los que lo hacen están en uso de sus facultades, que se fastidie el resto.
EL GRAN SHOW DE LOS ENANITOS un trabajo cualquiera. Se anuncian precisamente como un “espectáculo diferente” , si, ¿cuál es la diferencia?, que son enanos, claro.
Si ya lo dice el propio título: el show es de e-na-ni-tos. Que nadie se llame a engaño. No son stripers, o showmans, son enanos-striper o enanos-showman. De profesión enanos, vaya.
No se trata de los tipazos estupendos a que nos acostumbra ese tipo de saraos (esos que envidiamos el común de los mortales) sino de los cuerpos característicos de las personas afectadas por una mutación genética que les hace ser desproporcionados y tener unas facciones concretas.
Vaya, vaya. Y, ¿qué provoca eso en el espectador?¿les excita?¿admiran la belleza de esa proporción distinta?.. pues me gustaría preguntárselo al numeroso público que por lo visto acudió al evento.
Yo tengo mis teorías, claro, pero de momento me las reservo (aún recuerdo la imagen de un espectáculo semejante que se vio en un reportaje que emitió TVE no hace mucho. Ver las expresiones de ese público…sentí tal vergüenza ajena…)
Seguro que a los de la comisión de fiestas esa no les gustaría nada que los mirasen de esa manera, por eso no participan en esos espectáculos.
Claro que ellos tienen suerte: así pueden evitar el escarnio.
El problema de la gente con enanismo es que, sin participar, está ahí: ser enano es una condición que agrupa claramente a un colectivo. Ser enano está, aún, muy por encima del resto de particularidades de un grupo de personas. Imposible evadirse de ello.
El problema, dolorosamente real, es que el enanismo es un estigma. Y por favor, revisad la definición de esa palabra para decirme si miento.
Y, ¿que ocurre cuando protestas?, pues que oyes de todo.
Resulta indignante comprobar como la gente se considera infalible, como evita en lo posible ponerse en lugar de los demás, sobre todo cuando es molesto. Pero no solo eso; en muchos casos pretenden incluso hacernos creer que su verdadero objetivo es ayudarlos...caramba.
Bah, me diréis, olvídalos. A ellos y a sus espectadores, pero no puedo.
Me parece tan denigrante, tan vergonzoso tener que aguantar esto que tengo que poner de nuevo el grito en el cielo.
Y voy a dejar a los integrantes del espectáculo, que si tuvieran un mínimo de conciencia sabrían hacer lo que deben y se currarían (como hacen muchos otros), encontrar un puesto de trabajo que no continúe denigrando a su colectivo.
Me dirijo a ese público que se lo pasa tan bien “con ellos”.
A ese público que no ve nada malo en reírse de un discapacitado (no nos engañemos, es lo que están haciendo; seguro que todos esos “boys” tienen su certificado de discapacidad). Ese que se siente tan grande, tan guapo y tan estupendo como para mirar bajo el hombro al que solo por estatura es más pequeño. O que es incapaz de meditar acerca de lo que realmente está viendo.
Mi hija tuvo la mala suerte de nacer con acondroplasia. La mutación es espontánea, puede ocurrirle a cualquiera y le tocó el boleto. Vale.
Trabajamos para que su cuerpo no acuse demasiado ese desarreglo y me consta que vamos consiguiendo cosas. Seguro que el tiempo le agradecerá este esfuerzo como, espero, el que ella se dedique a ser algo más que una persona con acondroplasia.
Porque Ainhoa no solo tiene enanismo óseo, por supuesto que no, así que no veo motivo para ejercer siempre de ello.
(He cogido la imagen de aquí).