Blogia
LaMima

MUY PERSONAL

Paréntesis

Paréntesis

Dentro de una hora salgo hacia Gijón de nuevo; me espera la presentación de la Guía sobre Acondroplasia.

Tengo por delante un largo viaje en tren (creo que no he vuelto a subirme a uno desde que terminé la carrera) y creo que me va a venir de perlas. Un tiempo para mí. Al fin algo.

No me cabe en el bolso todo lo que quiero leer y en la cabeza todo lo que debería ir pensando.

Semana Santa

De la Semana Santa de mi infancia tengo siempre el recuerdo de la procesión del "Viernes"; sobre todo de aquel Cristo tendido en un camastro, cubierto con una sábana de lino y flanqueado por cuatro velas embutidas en unos vasos de cristal verdoso que daban al conjunto un aspecto convenientemente tétrico.

Me daba un poco de miedo, pero era incapaz de perdérmelo.

Cuando mi hijo vio con mi madre la primera procesión debía tener unos cinco años y volvió cargado de preguntas que la pobre contestó como pudo y de las que él sacó sus propias conclusiones (como aquella de que el niño Jesús del portal de Belén era el hijo de un señor al que mataron en una cruz con mucha sangre. Me lo explicó con todo lujo de detalles esas Navidades. Todavía me entra la risa, criatura).

Semana Santa: frío, vacaciones, bacalao al pil-pil, Quo Vadis. Los Diez Mandamientos. Otro tiempo.

Vida

Ejercí mi derecho al voto hace ya unos días, por correo, cuando Isaías Carrasco también pensaba hacerlo.

Su pérdida no me ha condicionado (supongo que no hubiera hecho otra cosa que reafirmarme) pero es doloroso y tremendamente injusto saber que hoy él no puede hablar.

Desgraciadamente nada es lo mismo pero mientras tanto, aunque más vacío, el mundo sigue girando (sí, como siempre) y nosotros que durante un tiempo creímos ser los seres más desafortunados de la tierra, hemos podido sentir esto.

Vida

Un poco de todo

Un poco de todo

He pasado la semana un poco "coja" porque mi ordenador ha necesitado una urgente "desparasitación", así que no he podido postear ni visitaros comme il faut (por cierto que he de reconocer que lo he echado de menos, de verdad).

Sin embargo me ha cundido para otras cosas y fundamentalmente para una comida de amigas que espero haya sentado precedente y que fue un auténtico balón de oxígeno.

Me ha gustado ese post de Marta dando fé de lo delicioso que fue el encuentro (que gusto de rato, de veras) y, sobre todo, el comentario que Fernando ha dejado en él: "..tenéis la frescura que da la vida a quien sabe mirarla de frente".

Me he sentido halagada.

Me gusta pensar que soy capaz de mirar la vida de frente y me consta que mis compañeras de mesa también saben hacerlo. 

Solo nos queda tener muchas más oportunidades. Aprovechar el tesoro de poder ver otras cosas y desde otros ojos.

Amor Incondicional

Amor Incondicional

"Hay que querer a los hijos incondicionalmente. Se trata de uno de los descubrimientos más recientes e impactantes de los mecanismos afectivos.

La manera más expeditiva de poner remedio a tanto desgobierno sentimental y a la depredación afectiva consiste, precisamente, en aceptar de una vez por todas que sin amor incondicional no hay proceso de aprendizaje posible.

No hace falta descubrir la pólvora y dar con la mezcla ideal de recompensa y castigo para el aprendizaje. Querer a los hijos incondicionalmente no significa querer todos sus actos, sino hacerles sentir que existe un lugar, su hogar, donde son amados y protegidos por lo que son intrínsecamente. "

EDUARD PUNSET

Es tan obvio que me sorprendió verlo escrito.

Todo es más sencillo de lo que parece: basta con dejarse llevar por el instinto.

29 de diciembre

29 de diciembre

Esta es la foto que acompaña el mes de diciembre en nuestro calendario. En blanco y negro (me encantan las fotos en blanco y negro).

Se acerca un año nuevo.

Viene 2008 de la mano de un proyecto en el que creo y en el que muchos hemos puesto grandes esperanzas de normalización y apoyo.

Viene 2008 y se ha dejado en el camino, entre otros,  a nuestro Sergico así que viene un poco cojo: como todos claro.

Empiezo a pensar lo que espero que me traiga ese año, y lo que espero dar yo en él y lo que me he dejado en 2007....y no me cabe aquí explicarlo.

Necesito seguir depurándome y seguir sonriendo.

He de ver que desaparece el contador, que los míos y los tuyos son felices y que la vida va tirando.

No pido tanto.

Un libro

Quiero regalar un libro a alguien que no está acostumbrado a leer.

A una persona que ha tardado sesenta años en darse cuenta de que la mejor forma de escribir sin faltas es conocer el aspecto que tienen, escritas, las palabras.

Alguien condenado a pasar todo el día metido en casa, con la única compañía de la horrible programación de la tele....... porque él no quiere o no puede levantarse de la cama.

Necesito un libro; uno de esos que alegran un poco el alma.

 

Tu ni lo imaginas, pero

si te alejas un momento...

me inunda el hielo.

Y de vuelta....

Y de vuelta....

1. Dice Luis Rojas Marcos en su libro "La Autoestima" que la mayoría de la gente capta en algún momento de su vida la utilidad de observarse razonablemente a sí misma y de conocerse lo suficiente "El conocimiento de cómo somos nos aporta una visión realista de nuestras aptitudes y defectos, y aumenta la probabilidades de acertar en las relaciones con los demás"

En eso estoy: realmente en eso he estado siempre.

Acostumbro a mirarme al espejo (de dentro) y procuro ser crítica conmigo misma pero no siempre es fácil mirarse a la cara.

Me esfuerzo por aprender de mis errores y que ellos sean lo que son: grandes o pequeños, gordos o flacos, deliberados o infantiles.....ni más ni menos.

Espero que nadie los vele ni los tiña (mejor ni peor) con su mirada y que, como yo, quien los vea o los sufra sepa valorar realmente su calado y no cometa el error de generalizar sobre ellos. Y que me ayude a superarlos.

2. Sigue provocándome una inmensa ternura ver como el Canfranero renquea salvando la montaña para llegar a su hermosa estación.

Ayer incluso alcancé a ver los pocos pasajeros que su vagón (1 vagón 1) transportaba en la oscura tarde de diciembre: gente joven, cansada y cabizbaja. Recordé mis incómodos viajes en cercanías los lunes y viernes, cuando estudiaba.

Lo cierto es que hoy, de vuelta a casa, nos hemos dado cuenta de que en el año y medio de viajes al pirineo aún no hemos visto pasar el AVE por la autovía de Huesca. Nunca. Que casualidad.

De todas formas no importa: supongo que verlo no me va a provocar nada.

3. Me pregunto para qué se compra alguien un Porsche azul deportivo, carísimo supongo y con solo dos plazas: lo que tengo claro es que no lo hace para circular por una autovía a 132 Km/h. que es la velocidad máxima que evita que salgas en la foto.

Al final tendrá razón ese que me decía: "..la culpa del exceso de velocidad la tienen los fabricantes de coches, que los hacen que vuelan..." ¡Bah!, casi nada.

4. Una se prepara unos días de asueto: sus libros (3 ni más ni menos), su música, un necesario paseo sola para pensar con calma... y termina leyendo 58 veces el cuento de la minúscula Tina que recoge huevos en un ponedero, vistiendo y desvistiendo a una pobre muñeca de trapo y recogiendo sin pausa las piezas de un puzzle que se resiste a permanecer ordenado o en su caja.

Eso sí: me ha preguntado cientos de veces si la quiero, me ha dado besicos de fresa y chocolate (cosas de yogures) y me ha dicho que ella me quiere. Mucho. Como la trucha al trucho. Y su hermano también.

Y, afortunadamente, he podido pensar que en algunas cosas no meto tanto la pata.

Puente-pausa

Puente-pausa

Ando ajetreada...sobre todo de sentimientos: mucho trabajo fuera y dentro de mí.

Algunas tareas me han venido, otras me las he buscado y he de encontrar la manera justa de solucionarlas.

Vuelvo a tener suerte y me voy de puente; ojala consiga poner orden en toda esta maraña.

Cosas de niños...

Cosas de niños...

El jueves de la semana pasada Daniel tuvo una pesadilla (que por cierto no quiso contarme) y se levantó muy pronto de la cama...

.. Así se me olvida mami

Me hizo un montón de preguntas: que si por qué tenemos pesadillas, que cómo podía hacer él para despertarse enseguida cuando empezaban...y las contesté como pude.

.. Cariño, no te preocupes. Lo mejor de las pesadillas es que cuando te despiertas te das cuenta de que todo era mentira.. - le dije con mi tradicional "vis" positiva, y pareció quedarse conforme.

Un rato después, y cuando ya había olvidado el tema me espetó:

.. ¿Sabes mami? voy a hacer una cosa: a partir de mañana cuando papito me venga a dar un beso a las seis me pasaré a dormir contigo.

.. ¿Y eso?

.. Es que no se lo que haces pero cuando duermo contigo no tengo pesadillas. Nunca.

Diez años, tiene ya diez años...pero aún está conmigo.

Hector Grillo .... y el instituto de otros tiempos

Hector Grillo .... y el instituto de otros tiempos

Hoy he sabido de la muerte del gran Héctor Grillo gracias al hermoso post que Inde le dedica en su casa y la noticia, ya se lo he dicho en mi comentario, me ha provocado un auténtico remolino de sentimientos.

Por un lado la tristeza de perder a una persona con el ímpetu, la calidad y la pasión de alguien como él.

No podéis imaginar la fuerza que este hombre tenía dentro, el imán que poseían sus palabras. El nos contagiaba a todos: era purito entusiasmo y generosidad y a su lado una creía que era capaz de hacer cosas bonitas, que tenía una artista dentro. Hay poca gente así, por eso es más triste aún su pérdida.

Por otro lado Héctor forma parte de una maravillosa época de mi vida que ha vuelto así a mi recuerdo. Una época que, curiosamente, tuvo lugar en plena adolescencia, en el instituto (si, en ese lugar y edad en la que ahora se generan tantos conflictos y donde, al parecer, todo el mundo pasa de todo el mundo.)

Y no es que entonces fuésemos especiales (o sí, yo que se). Fumábamos a escondidas, hacíamos alguna que otra pirola, organizábamos estupendas comilonas con cualquier excusa a las que, muchas veces, asistían algunos profesores (no importa que fuese sábado o domingo), montábamos obras de teatro, discutíamos calificaciones, participábamos en semanas culturales abarrotadas de cosas.... el pequeño instituto de Tauste era un hervidero y nosotros disfrutamos inmensamente sumergidos en él. En el más amplio sentido de la palabra.

Supongo que allí se concentraron dos ingredientes esenciales: chavales con ganas y adultos, profesores, con tantas ganas como nosotros. Con interés en apoyarnos, en comprometernos, y con suficiente implicación  con su trabajo como para dedicar  su tiempo a algo más que cumplir con el programa del curso.

Ellos nos ayudaron, y para ello no dudaron tampoco en implicar a gente ajena al instituto, como el propio Héctor, que sabían podía ser una buena motivación para nosotros. Esto no tiene precio. Y me pregunto: ¿dónde se esconden ahora profesores como éstos?, ¿cuántos se toman realmente interés por motivar a sus alumnos?¿que ha ocurrido? ...y también ¿es que no hay chavales dispuestos a hacer mas cosas que enviar sms, comprarse ropa de la talla -1 o grabar videos de mamporrazos?¿como se ha llegado a esto?¿como salir de aquí?..

Dejo de filosofar, estoy segura de que gente mejor preparada que yo está intentando encontrar una respuesta a estas presuntas...pero tengo dos hijos y, pardiez, me corre prisa ya que solucionen esto.

Mientras, prefiero dejar aquí el recuerdo de gente como Héctor y como esos profesores que compartieron con nosotros un par de años magníficos y llenos de trabajo creativo. Creo que tengo mucho que agradecerles.

Cuelga Inde en su post una foto en las que estamos con nuestras marionetas. De la ropa que llevo deduzco que fue de un día de la cultura que organizamos (en esa estupenda "sala de usos grales") en el que a mí me tocó recitar un poema de Fernando Pessoa.

Siempre he leído generosidad en estas líneas del poeta, por eso creo que está bien dedicárselo hoy al gran Héctor y mandarle así desde aquí un enorme beso.

Cuando venga la Primavera,
Si yo ya estuviera muerto,
Las flores florecerán de la misma manera
Y los árboles no serán menos verdes que en la Primavera pasada.
La realidad no precisa de mí.

Siento una alegría enorme
Al pensar que mi muerte no tiene importancia alguna

Si supiera que mañana moriría
Y la primavera fuera pasado mañana,
Moriría contento, porque ella sería pasado mañana.
Si ese es su tiempo, ¿cuando había ella de venir sino en su tiempo?
Gusto de que todo sea real y que todo este bien;
Y gusto porque así sería, incluso si yo no gustase.
Por eso, si muriera ahora, muero contento,
Porque todo es real y todo está bien.

Pueden rezar en latín sobre mi cajón, si quisieran.
Si quisieran, pueden bailar y cantar en rueda a él.
No tengo preferencias para cuando ya no pueda tener preferencias.
Lo que fuera, cuando fuera, es que será lo que es.

FERNANDO PESSOA

(El dibujo es de Rebecca Dautremer, del cuento Babayaga)

 

ELLA

ELLA

Ella me exige vivir sin pausas.
Vivir como solo lo hacen las aves;
libres y mirando al frente
con sueños dulces en los que me acompaña.


(Este post es, en realidad, copia de uno similar que Anamá colgo en su fotolog hace tiempo. Encontré tanta ternura en las palabras que dejaba allí para su hija que decidí guardármelo. Hoy mi niña cumple tres años.  He encontrado esta foto que le hice este verano y, bueno,  me ha sido inevitable dedicárselo.)

El verdadero oasis: Lekeitio, con Inde, en el 89

El verdadero oasis: Lekeitio, con Inde, en el 89

Mari me acaba de mandar un puñado de fotos de un viaje que hicimos juntas a Lekeitio cuando acabé la carrera. Ese verano pletórico.

Ah, este es uno de los verdaderos oasis de mi vida.

Un oasis: Lekeitio

Un oasis: Lekeitio

Ando inmensamente triste, es evidente. Se me ha caído un proyecto y no sé hacia donde dirigir mi decepción, mejor dicho: mi ira. Debería estar ya preparada para esto pero soy blanda, estoy fallando.

Esta mañana, un oasis. He ido a la Delegación de Hacienda a hacer unas gestiones y mientras mi bolso, mi carpeta y mi móvil eran impúdicamente analizados por el escáner no he podido evitar escuchar la conversación de los policias "de guardia":

- Tienes que ir a Lekeitio, es un pueblo precioso

- ¿Lekeitio?- se me han abierto los ojos como pantallas- yo viví allí 3 años. Es una maravilla...

-Si- me ha contestado el agente sorprendido- estuve destinado a San Sebastián y recorrí toda la costa. Este amigo se va para allí el mes que viene y le estoy indicando sitios que merece la pena visitar....

- Lekeitio es una buena idea...

- Sí que lo es, una de las mejores.

Como digo viví en ese oasis 3 años. Mi adolescencia. Recordarlo me ha anudado el estómago (tan frágil estos días) y me ha envuelto en nostalgias (Yo también fui niña, ayer, y fui feliz, tambien..") 

Daría lo que tengo por estar en este momento paseando por la playa de Karraspio, al pie de la marea, desafiando los "saburdines", oliendo a mar (cantábrico)..llorando.

Recuerdos

Recuerdos

Durante un tiempo fui infalible, si,  como lo hemos sido casi todos.

El recuerdo de esos momentos es como una marea que recorre el cuerpo: en ocasiones se agradece pero hay otras en que te hiela por dentro.

Aquel tiempo.

Los hitos del cambio son sin embargo estiletes, púas que se clavan por todo sin remedio.

Me recorren la frente, el estómago, las piernas, el pecho dejando surcos fríos y peligrosos en los que uno puede detenerse o salir corriendo.

Mejor no ahondar en ellos.

Para Patus. Donde quiera que esté.

Para Patus. Donde quiera que esté.

Ha sido el último enlace que he pinchado ya terminándome el café. En este tiempo he ido entrando en su blog de vez cuando para saber de ella y le dejaba algún saludo por si podía leerlo. 

Ayer Rita había dejado el temido comentario.

Hoy 10 de julio de 2007 a las cinco menos diez (hora argentina)Patus-Patri-Pato-Patricia partió de aqui , no sé si con o sin brujula, no sé hacia donde. Buenos Aires se ha cubierto de blancos copos de nieve en despedida, ella sonrie, ama este este bello paisaje, esta ciudad: es un regalo único, exclusivo, para ella.
Tengo constancia, que todos ustedes fueron muy importantes en este tiempo blogero, la sostuvieron, apoyaron, rieron, compatieron, regalaron,crearon, tejiendo esa red de hilo rojo que nos mantiene unidos en el sentimiento con Patricia.
Su hija Sol y su hermano Alejandro, estoy segura que agradecen este espacio construido con sentimientos y emociones que alimentaron y le dieron fuerza.Gracias a todos.
Rita

Se me ha puesto un nudo en el estómago; el nudo de tu hilo rojo Patus. No pensaba que perder un amig@ virtual me iba a doler tanto. 

Recuerdo que tenías pensado regalarnos un post a cada uno de tus enlaces en tu blog. Me parece que unjubilado lo consiguió, yo estaba esperando.

Como no ha llegado permitirás, donde estés, que copie aquí el post con que te conocí. No cuelgo el enlace, me voy a permitir dejarlo aquí copiado porque me gustó, me gusta y porque así te quedas aquí un poco.

Un beso inmenso donde estés Patus.

De todo lo mucho que extraño de la infancia de mi hija, lo que más añoro es su manito en la mía.... Tantos años llevándola de la mano al cole, a pasear, a cruzar las calles, a mirar vidrieras, a subir al tobogán.... parece que han hecho una huella en mi mano que ahora añora su manito suave, pequeña, gordita. Por eso todavía hoy, de vez en cuando, tomo su mano que ya excede la mía, y recuerdo....

PATUS

Palabras de mayor

Ya llevo tiempo rumiándolo pero el martes, en la reunión del colegio,  nos lo dijeron bien claro: "..haced el favor de hablar bien con los niños en casa. Nada de "pupa", "chicha", "guau guau" ni esas tontadas. Las cosas han de designarse con su nombre"

Y ya lo sé, tienen razón; pero jolín, me da pena. Es como cerrar definitivamente una puerta.

Recuerdo una sensación parecida hacia el final del embarazo de Ainhoa: cuando la notaba moverse dentro de mí era plenamente consciente de que nunca más iba a volver a vivir aquello. Esa certeza de tener vida dentro era la última, es triste.

Me gustan las palabras de los niños.

Adoro el morrito que pone Ainhoa cuando dice "acund" en lugar de azul, y cuando me exige nerviosa que la deje ponerse sola los calcetines "yo, yo, catines, catines yooooo". 

A veces la obligo a propósito a que repita conmigo los números por el mero placer de oírla decir "quico" en lugar de cinco, suena tan tierno....ah, y cuando le repito el sonsonete ese:

- Cura sana, cura sana, si no se cura hoy se curará....

- AMAÑAAAAA...

- Je, je si cariño: mañana.

Pero esta parte se acaba. Poco a poco. Se va haciendo mayor aunque no crezca y he de ayudarla. (Guardaré, eso sí, en mi memoria todas sus palabras junto con las de su hermano. Forman parte del lenguaje de esta casa).

Esta tarde nos vamos de finde, adelantados, a disfrutar un poco juntos. Empezaremos pues la campaña.

¡Hasta el lunes!

Popurrí

Popurrí

El sábado volvimos a Pamplona, a la piscina.

Estuvimos con Eva, que no tardó en meterse en el bolsillo a Ainhoa (siempre se muestra reticente ante las situaciones que no controla y la piscina, con tanta gente desconocida alrededor, la incomodaba un poco al principio). Nos enseñó a soplar dentro del agua y continuamos con su “tratamiento” intentando que no le asuste bucear, creo que lo vamos logrando.

Obedece resignada, con ese gesto suyo que me precipita siempre a inundarla de besos y apretones (Daniel nos observaba, también en el agua, un poco enfadado por no poder participar). Debo controlarme, he de empezar a aplicarme el cuento y dejar de achucharla como si fuese un bebé….pronto comenzará el colegio y flaco favor le haré si me comporto como una madre pesada.

El domingo reunión familiar: todos juntos, aunque él estaba solo en parte. Dice que Daniel es “uno de casa” y me arrasa el alma comprobar que mi hijo se ha quedado en esa parte de su cabeza que aún debe permanecer sana…o cuerda…o regada. Yo aún consigo un fogonazo en su mirada y eso me basta.

Mis hijos siguen sonriendo, me encanta, y yo decido sonreír también. Es fácil.

Cada día estoy más convencida de que la vida merece caminar por ella despacio, con calma. No siempre es posible, lo sé, pero no me quiero endurecer en exceso ni quiero volverme agria; sé lo que ocurre cuando esto pasa (lo veo en los demás) y no me gusta, no quiero eso en mi casa.

(Foto de Jose Manuel Roy)

Este momento

Este momento

Llevo ya unos días sintiendo mucho dolor a mi alrededor, mucho.

La vida va dando sus pasos y va entregando, a saltos, bocados amargos. Gente a la que toco a diario, gente a la que quiero se precipita como yo hice, más de una vez, en otro tiempo.

No encuentro forma de terminar con ese sufrimiento, no existe. Ni siquiera puedo evadirme.

Solo puedo intentar descansar: mirar por la ventana, regar mis plantas y aprovechar este oasis de calma, este momento.

(El dibujo es de mi admirada Rebeca Dautremer)