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LaMima

MUY PERSONAL

¿Cuando seré mayor?

¿Cuando seré mayor?

.. ¿Cuándo seré mayor?

.. Cuando te dé un beso y no se te quite la pena

He oído esta frase en un programa acerca de la depresión, no sé en que cadena, hace un rato. Lástima no haberlo grabado, se han dicho cosas muy bonitas (y duras) allí.

Me rebota en la cabeza, me parece tremendamente cierta y hermosa.

Celebramos el domingo la "comunión civil" de Daniel como un rito de adolescencia o, al menos, así lo quise ver. (La familia se portó de maravilla: 18 personas "hacinadas" en unos pocos metros que no dejaron de parlotear y sonreír, y mostrarse felices de verse juntos. Un lujo.)

Mi hijo se hace mayor...no sé si aún le consuelo. Recupero el ritual de arroparlo antes de acostarme aunque, seguramente, pronto empezará a desaparecer el poder de mis besos.

 

.. pero para mi el 23 de abril

Si. Realmente el 23 de abril es un día importante para mí, un día de recordar, pero por otro motivo.

Como le ocurrió a Daniel con Ainhoa, yo fui una niña esperando un hermano.

Todos mis compis del cole tenían hermanos/as y yo, ya con 7 años, me sentía en inferioridad de condiciones.

Recuerdo nítidamente aquel 23 de abril. Desde la ventana de casa de mi vecina (donde me habían abandonado apresurados por las contracciones a las tantas de la mañana),  la imagen de mi padre saliendo del R12 blanco que teníamos entonces con una sonrisa que no le cabía en el rostro y diciendo orgulloso:

.. Es un chico, todo bien

Ah, que interminables fueron esos dos o tres días hasta que llegó a casa. Un hermano, mi hermano, por fin.

Yo fui quien eligió su nombre (o al menos eso he querido pensar estos años).

No sé si es un caso extraño, solo que es cierto: no creo haber tenido envidia de él jamás. No me sentí princesa destronada, no hubo nada de eso.

Mi hermano, hace 34 años llegó a mí que era lo importante. Yo le estaba esperando.

Y en la distancia sigue conmigo.

Y ahora que eres papá, todo nuevo ¿eh?, de veras bro: Feliz Cumpleaños

FELICIDADES INDE

Este domingo mi querida Inde cumple añicos. Unos pocos, en concreto solo uno más, no hay que alarmarse.

"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos", decía Neruda en su poema 20 y repasando esta foto de nuestros tiempos universitarios pienso que algo queda aún, algo que probablemente los ojos no puedan ver.

FELICIDADES mi querida Mari, eres de lo mejor que una se puede encontrar.

Con permiso de Anamá, que fue quien me lo enseñó, te voy a dedicar un trocito del magnífico poema GENTE, de Hamlet Lima Quintana.

Desde que lo leí he descubierto que soy afortunada porque he encontrado a quien dedicárselo. Tú eres, sin duda, una de esas personas. Dice así:

 

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales
que con solo sonreír entre los ojos
nos invitan a viajar por otras zonas
y nos hacen recorrer toda la magia

Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa
sirve el puchero, coloca guirnaldas

¡Tatos!

Ha sido esta mañana, poco antes de salir de casa.

Mientras yo terminaba de arreglarme Daniel entretenía a Ainhoa que llevaba un berrinche estupendo porque no la había dejado ponerse ella sola la camiseta..

.. Inmaaa,

Sí, Daniel me llama indistintamente por mi nombre de pila o por mi "rango", lo hace desde que era bien pequeño

..¡Inmaaa trae la cámara!

.. Déjate ahora de cámaras que no tengo tiempo

.. Alaaa trae la cámara que mira lo que hace Ainhoa...

Cuando he asomado la nariz a la habitación me he encontrado esta estampa:

 

 

...desde luego,  estaban para foto.

Siempre he dicho que Ainhoa ha tenido mucha suerte teniendo a Daniel como hermano, y dos años y medio después lo mantengo.

¡Que bien que son tatos!.

Un golpe de suerte

 

A veces tengo suerte, si.

De vez en cuando una mano invisible, o una sombra qué se yo, me envuelve y regala una solución a lo que parecía tan complicado.

No todo tiene que ir mal, por supuesto.

Hoy quiero pensar que yo también tengo algo que ver en eso.

 

Cruzando el puente

Creo que al acercarme a él me ha reconocido, se ha alegrado.

Por un momento lo he visto llegar hasta sus ojos para saludarme con una sonrisa.

Ha  durado poco. Enseguida ha vuelto a ese lugar, no se donde ahí dentro, en el que hiberna desde hace tiempo.

Un poco de magia

Un poco de magia

El sábado conocimos al fin a la Alpaca y ella, como buena "bruja", llegó a nosotros con una sorpresa: un rato lleno de magia.

Encontró la manera exacta de que mis chicos se acercasen a Mayo y superasen su temor inicial (Ainhoa es poco mas grande que su cabeza, caray) para acabar montándolo juntos y por separado como si fuesen jinetes aficionados. Fue maravilloso ver sus caritas de sorpresa, los ojos bien abiertos, y esa sonrisa....

La Alpaca me contó que practica la  hipoterapia con su caballo y me explicó un poco en qué consistía y lo beneficiosa que puede ser para niños con dificultades motoras y cognitivas. Después de lo que vi no me cabe la menor duda de que debe ser así, seguro que ellos pueden ayudar mucho (pensé el Luisa....)

Para mi fue terapia conocerla, sentir su generosidad y su dulzura, charlar un rato (tan poquito.....), gracias de nuevo Alpaca.

El Moncayo y....

El Moncayo y....

El relato central de 1863 Pasos, el libro de Miguel Mena, se titula "Un Dios que ya no ampara" y comienza así:

"El primer día que ocupamos nuestra nueva casa, al otro lado del río, observé con sorpresa que desde la ventana de la cocina se veía el Moncayo en toda su magnitud. No había contado con eso."

Como algunos ya sabéis, en este texto Miguel Mena nos cuenta su viaje  de Zaragoza hacia el Moncayo con el fin de vengarse de una montaña que cree le ha engañado: había celebrado allí el nacimiento de su hijo... pero su hijo no era como los demás. Él llegó con problemas y la montaña debía pagar por ese duro trago.

Es hermoso ese camino conocido visto desde sus ojos.

Es duro también leer como describe cosas que yo he sentido: "Hace algún tiempo, por estos mismos caminos, venía en bicicleta rumiando el diagnóstico que se avecinaba y repitiendo: no puede ser, no puede ser"... me recuerdo pensando  lo mismo en el hospital, mirando por la ventana: "no puede ser, no puede ser". Debe ser bueno descargar hacia fuera el dolor de algo así, al menos al principio.

Debe ser liberador coger aliento y enfrentarse de esta forma al abismo y la desesperanza. Yo no pude hacerlo: no encontré un objetivo, o me quedé rezagada mirando la cara de quienes sufrían a mi lado, qué se yo.

Aun así  creo que todavía es mejor darse cuenta de que, muchas veces, las cosas pasan por que pasan y que solo tenemos la obligación o la oportunidad de saber aceptarlas.

Dice Miguel ya coronada la cima: "desde el Moncayo no se ve mi casa". ,Pues claro,  es demasiado grande y poderosa esa montaña.

(La foto es de Javier Torres: el Moncayo visto desde Alcalá de Ebro en un comienzo de año. Le quise robar  la que colgó en su blog este sábado, era tan oportuna en medio de esta lectura, , pero él, generoso, decidió regalármela).

...habrá que pensar...

Me ha preguntado si estoy bien (aunque la visita era para Ainhoa siempre me dedica un rato) y, claro, le he dicho que sí.

Bueno, estoy bien....sí.

Dice que le parece estupendo que me intente reorganizar (cree que me hace mucha falta), que está muy bien correr pero que tengo muchos caminos por los que pasar y será mejor, para no cansarme, disfrutarlos andando.  

Me ha dado un consejo: márcate objetivos pequeños, poco a poco, los grandes cambios siempre se van al traste... me parece que me ha visto demasiado acelerada.

No no voy a ningún psicólogo, creo que no me hace falta. Tengo gente a mi alrededor que me ayuda a pensar.

Es curioso como, de vez en cuando,  tus propias reflexiones en boca de otra persona suenan mas claras.

Sé que eres feliz, lo veo.

Tu rostro dibuja siempre esa sonrisa perenne que, a casi todos, nos regala la infancia.

Daría lo que fuese por detener el tiempo y las cosas, hasta tu propia conciencia, por mantener esta imagen ante mis ojos, ante todos los ojos.

No puede ser, no debe.

Usaré entonces mis manos y mi voz para ayudarte a ser feliz, a no perder por el camino la sonrisa que siempre me regala tu cara.

Inde y LaMima 2.0

Inde y LaMima 2.0

PARA INDE

En medio de la decepción, de la desilusión, incluso en medio de la ira y el desánimo. Espero que sepamos siempre conservar, como ahora, la capacidad de abrir los ojos y disfrutar inmensamente con lo pequeño, lo simple.

Y de reírnos, como ahora, admirando el tesoro que tenemos entre manos. A pesar de todo.

DESPERTAR

 

Su padre me la ha traído a la cama temprano; yo aún andaba envuelta en los vapores del sueño pero me ha encantado recibirla.

Enseguida me ha llegado ese olor tan rico a sudor templado de bebé: aun a oscuras era capaz de ver sus rizos húmedos y alborotados después de una noche tranquila y reparadora. Le ardían las mejillas, imagino que aún sonrosadas, y conservaba el resto del cuerpo también calentito.

Al principio se ha revuelto nerviosa, no quería que la tapase ni que le pusiera la mano en la tripilla. He dejado que tomase el ritmo de mi respiración, pausada, y pronto ella me acompañaba.

En la oscuridad de la habitación he sentido como acercaba a mi rostro su mano regordetilla, templada y enseguida ha comenzado a darme pequeños cachetes muy suavemente en la mejilla. He querido compensarla por sus caricias susurrándole aquella coplilla de la mariposa blanca, pero casi no me ha dejado. Ella quería explicarme el sonido que hace el perrito, y la vaca, y el gato...claro, he tenido que contentarla.

No ha sido mucho rato, el suficiente. Evidentemente allí ella era una niña como otra cualquiera (lo que es, vaya), regalando la mas inmensa ternura a una madre emocionada.

Vale la pena vivir por despertar así una sola mañana.

Mi aitite Cosme

Mi aitite Cosme  

En mi repaso a las viejas fotos de mi abuelo encuentro esta tan bonita, también de las américas.

Era guapo ¿verdad?, si, debía ser buen mozo. Mi madre siempre lo dice.

Yo recuerdo que tenía una mata de pelo blanquísimo que cubría con la clásica boina negra siempre que salía de casa y que era muy grande, muy corpulento.

También que era muy roñica y que mi abuela siempre le reprendía porque dejaba que mi padre le pagase los chiquitos cuando salían de potes por "Sietecalles", en Bilbao. Tenía un sentido del humor especial y gracias a él hicieron tan buenas migas que había quien pensaba que eran padre e hijo en lugar de suegro y yerno. Se llamaban "Jasinto" uno al otro. Siempre.

Recuerdo un día que nos pusieron una multa de aparcamiento en Iturribide (a aquel maravilloso seiscientos blanco) y él se dedicó a pregonar a los cuatro vientos que nuestro coche era tan majo que hasta le ponían "anunsios" en los cristales. Mi padre bufaba.

A mí me gustaba hacerle rabiar comiendo pipas delante suyo. No lo podía soportar, decía que aquello era comida de loros: "pipitek fuera" me gritaba enfadado y mi prima Elena lo intentaba distraer con otra cosa para que no me regañara.

Murió cuando yo aún no había cumplido los once años. Fue la primera vez que vi llorar a mi madre... y a mi padre.

Aun recuerdo la impresión que me dio verlo, tan grande como era, embutido en aquella caja.

Su marcha fue mi primer contacto directo con la muerte.

El abuelo americano

El abuelo americano El pasado día 21 Almena me descubrió en su blog la existencia de una página en la que se había recopilado información sobre la emigración española a EEUU entre los años 1920 a 1957.

¡Cielos!, allí que me fui disparada y tecleé: COSME OGUIZA....¡bingo! Ante mis ojos apareció lo que debe ser una lista de embarque según la cual el 25 de octubre de 1952 mi abuelo llegó a Nueva York procedente de Francia. No puedo explicar la emoción que me dio ver su nombre escrito allí.

Como le sucedió a Almena, este pequeño descubrimiento me ha permitido recuperar viejas y hermosas fotos suyas y, sobre todo, dedicarle un recuerdo.

Mi abuelo fue dos veces a EEUU para trabajar como pastor (he encontrado referencias de ambos viajes en esa página); la primera en 1915, antes de casarse y la segunda vez en 1952, siendo mi madre adolescente. De este último viaje volvió por sorpresa solo un par de meses después de la boda de mis padres...no pudo ser su padrino.

Como buen vasco tocaba el acordeón y dicen que lo hacía muy bien. Incluso, como veis en la foto, llegó a llevárselo consigo en este viaje.

Reviso las fotos que hemos podido conservar de su estancia allí y me entra cierta congoja. Me hubiese gustado que fuesen mas claras y ver bien su rostro y el de los que le acompañan. Siento no haber podido compartir mas tiempo con él (en aquellos días la distancia entre Sangüesa y Bilbao era mucho mayor que la de ahora) para oírle contar batallitas americanas...No me puedo imaginar la vida que llevó allí un hombre que seguramente la primera vez solo sabía hablar euskera, aunque imagino que para estar solo con las ovejas necesitaba poco mas.Que lástima esos recuerdos perdidos.

De aquellos días solo nos quedan algunas imágenes y ahora, gracias a Almena, el regalo de esa lista de embarque rescatada.

 

MI príncipe cumple años

MI príncipe cumple años  

Hace 9 años viví el que, al menos por el momento, ha sido el día mas feliz de mi vida.

Recuerdo cada instante de ese 4 de noviembre: los primeros malos momentos (parirás con dolor....), la cara de emoción de mi marido al verlo salir, el calor de su cuerpecillo a mi lado envuelto en una toalla blanca, su olor... ¡ay! me era imposible dejar de besarlo.

Daniel llegó a mi ese día trayendo bajo su brazo el regalo de un instinto maternal que no me ha abandonado desde entonces, y del que todavía estoy disfrutando (con él, con su hermana y con cualquier niño que me viene al paso).

Me gustaría pensar que le compenso, que esa sonrisa perenne tiene algo que ver también conmigo y asegurarme de que siga siendo el niño feliz que veis ahí sentado.

El para mí es un auténtico regalo.

Una parada

Una parada
 

En este momento me gustaría poder empezar a andar, despacio, sola, sin rumbo, con frío y bien abrigada... pasear por un sitio así. 

Dejarme llorar toda y sola. Llorar desde dentro ya sabes: con ese llanto que te da hipo y te deja la cara empapada.

Me he caído al suelo y no tengo ganas ni fuerzas para levantarme; me gustaría quedarme aquí un buen rato, estoy tan cansada...

No temas, que esto se pasa.

Necesito tomar fuerzas y para eso tengo que parar. Revivir mis miedos, mis circunstancias y mis miserias.. y  mirarlos de frente. Para que no se me olvide por qué estoy donde estoy y con esta ropa, y con esta cara.

Mañana seguro que vuelvo nueva, o pasado mañana.

Me quito los zapatos llenos de barro, me lavo bien la cara, me echo colirio en los ojos y de nuevo estoy dispuesta a todo, .. pero mañana.

Ainhoa cumple dos años

Ainhoa cumple dos años
 

Hoy mi princesa cumple dos años.

Llevamos tiempo practicando con ella para que lo diga y la cosa no va mal, eso sí, lo que ya no le sale es levantar los dos dedos para enseñarlo: esas manitas regordetas y pequeñicas se lo están poniendo difícil, pero lo seguimos intentando.

Sigo comprándole ropa de bebé de 9 meses, aún le sirven pantalones del año pasado... pero ya tiene dos años.

Empezar a caminar le ha abierto el mundo y va como una loca dispuesta a devorarlo. Ya decide, organiza, revoluciona..es un torbellino encerrado en un cuerpo chiquitín. Cuando vamos por la calle la gente se sorprende de verla tan despierta, de oírla balbucear con gracia: "qué espabilada" murmuran. Claro, piensan que es mas pequeña, pero no. Ainhoa tiene ya dos años.

Yo también cumplo años con ella, de ella, de lo que me ha dado.

(La foto es de agosto, se la hizo mi hermano y el jubilado le ha dado un poco mas de luz. Es que me gusta .. y tampoco ha cambiado)

 

Un golpe de realidad

Un golpe de realidad

No tengo aún tiempo para describiros lo que han sido estos días en Gijón, pero os reconozco que ha sido una experiencia inolvidable, era de esperar.

Os dejo aquí una foto especial: la hice el viernes a las 9 de la mañana, nada más recibir nuestras acreditaciones al congreso.

La mujer que acompaña a mi hija no le saca mas de 20cm. de altura. Es guatemalteca, profesora de universidad, y os aseguro que oirla hablar es una delicia.

Acudía al congreso con chancletas y con un gorrito de lana granate que dejaba, al final, que respirasen unos hermosos rizos dorados.

Cuando quería intervenir en alguna ponencia había que levantar la mano por ella porque su brazo no sobresalía del asiento. Pero os aseguro que su voz sí. Era firme y decidida.

Confesó en un "petit comité", que no había visto hasta ese momento un niño/a con acondroplasia:no tiene ninguna foto de su infancia. Qué cosas.

No os podeis imaginar lo orgullosa que me siento de haber estado a su lado.

 

Mi tía Tere

Pronto hará un año que murió.

Fue tan repentino, me pilló tan fuera de juego, que no pude asistir a su funeral. Aun me arrepiento, tendría que haberlo intentado. 

Mi tía Tere era la hermana mayor de mi madre. Mi padre (siempre tan aficionado a colgar motes y dominguillos a todo zanquilimanqui) la llamaba “pasoslargos” porque por lo visto de joven, cuando volvía de “festejar” con mi tío Alberto, ella solía cruzar la vía del tren a grandes zancadas y a él le hacía gracia.

Para mí, acostumbrada a ver a mi familia de ciento a viento debido a las distancias, era la tía más cercana. Mi tía.

Cuando íbamos a Bilbao, a casa de mi amama Amalia en Iturribide, me faltaba tiempo para llamarla corriendo y que viniese a por mi o saliese a buscarme a la parada del autobús (RECALDEBERRI 4). Recuerdo que mi madre me metía ropa en un par de bolsas de plástico y me dejaba marchar, solica, (que tiempos) hasta allí. A mi tía Tere le sabía a rayos que me llevara la ropa en bolsas, siempre murmuraba “compra una maleta para la criatura, hombre”…

Me trataba siempre con arrestos: yo he sido una niña con mucho carácter y creo que a ella, acostumbrada a la dulzura de mi prima Elena, la sacaba un poco de quicio. Supongo que le hacia gracia ver mi genio y mis escándalos (soy muy visceral cuando río o lloro lo hago con todo mi cuerpo) pero no me pasaba ni una. Hacía bien. De cualquier forma era de esas personas que, en la riña, sabe demostrar su cariño. Yo lo recibía.

Sobre todo recuerdo que su mayor vicio era cenar siempre lo que había sobrado de la comida:“…y esto, y esto, con un huevito para la noche”. Ahí la tenías, colocando en un plato un poco de col, unas alubias, un filete de pollo y a la nevera. Luego, a la noche, freía un huevo y lo echaba allí. ¡Le sacaba chispas al “combinado”!. También recuerdo que el pan tostado olía mejor cuando ella lo hacía.

Mi tío Alberto, su marido, es andaluz pero de esos sin acento. Un hombre reposado y metódico a quien la diabetes está dejando ciego sin remedio (que crueldad para un lector empedernido como él) y la vida, al llevársela, seguro que le ha dado el peor de los vuelcos. Siempre me parecieron una pareja envidiable, era tan evidente que se querían.. Mi tía siempre estaba pendiente de sus comidas de régimen y de cuidarlo; él la trataba siempre con un cariño inmenso. Hasta yo que era una cría me daba cuenta.

Creo que tal día como hoy hace un año hablé con ella la última vez. Los hermanos habían quedado a comer juntos en Bilbao, pretendían inaugurar una tradición que no ha podido ser, y yo llamé cuando debían estar paseando juntos por El Arenal. Mi madre, en su torpeza, había accionado el altavoz de su móvil y todos oían nuestra conversación. Enseguida escuché a lo lejos a  mi tía Tere:

.. Que te estoy oyendo, cuida lo que dices

.. ¡Hola tía!, ¿Cómo estáis?

.. Muy bien hija, ¿y vosotros?¿y la chiquitina?

.. Estupendamente tía. A ver cuando la llevo por ahí para que la conozcáis, ya verás que es una muñequita

... Esta semana te mando un regalito para ella. Y también para Daniel

... ¿Qué tal Elena?, ¿y el tío?

.. Elena bien. Tu tío ahí anda con lo de la vista… pero todos bien

... Un beso tía

... Ala, si, muy bien.

Y ya está.Que pena.

No se me ocurre nada para homenajearte como debiera, tía. Un beso tremendo.