Pasadas ya estas dos semanas de vorágine (y sin tener la garantía de que la cosa vaya por buen camino), he querido sentarme un rato a pensar en todo esto del cole de Ainhoa, la integración, las prisas y la disposición de la gente.
Antes de nada informaros que, eso sí de forma totalmente extraoficial, he sabido que el pasado jueves día 20 "alguien" estuvo en el colegio viendo como se las apañaba mi hija con la silla de clase, el baño y en el comedor. Supongo que ese "alguien" es la persona indicada para poner en marcha las adaptaciones en el mobiliario que me traen de cabeza y por las que no he dejado de dar la lata en lo que va de mes.
No voy a negar que la noticia me alegró muchísimo aun siendo consciente de que este paso debía haberse dado hace cuatro meses y que solo es eso, el primer paso. Por ese motivo mantengo el contador que tan amablemente me colgó Bambino en esta página: porque el problema realmente estará resuelto cuando mi hija tenga una silla apropiada y pueda acceder al inodoro como sus compañeros y eso, de momento, aún no ha llegado.
Durante estos días he escuchado a mi alrededor muchas palabras de apoyo, de comprensión que agradezco infinitamente, y también otras como: dramatizar, paciencia que todo llegará, mira que la chica está contenta y eso es lo que importa, las cosas son así.... sobre las que no puedo evitar echar el alto.
Dramatizar: Exagerar con apariencias dramáticas o afectadas (DRAE)
Entiendo pues que, quien me dice esto, considera que yo he exagerado el problema. Que he hecho una montaña de una pequeñez, quizá. Bueno, todo son opiniones. Ante esto, que es una apreciación evidentemente subjetiva, solo puedo contestar lo más fríamente que pueda con datos objetivos:
.. Mi hija es minusválida.
.. Ha sido escolarizada en la modalidad de integración lo que conlleva el reconocimiento de la existencia de unas necesidades educativas especiales que han de tenerse en cuenta.
.. Existe un informe con unas indicaciones claras sobre la naturaleza de estas necesidades específicas emitido antes del verano.
Lo cierto y comprobable es que mi hija ha sido colocada en una clase en base al criterio general de reparto de aulas (orden alfabético). Tiene la tutora interina porque las profesoras titulares, que eligen clase por orden de antigüedad, no han creído necesario quedarse con su grupo y, de momento, tiene que utilizar el mismo mobiliario que el resto de sus compañeros aunque “le venga grande”.
Creo que no dramatizo cuando digo que para esto no era necesario que su nombre apareciese en la lista de admitidos con un estupendo "*" (si, tenía un bonito * delante de su nombre y al final de la lista se hacía constar que era una plaza "especial"). Podía haber sido una más entre los niños que obtienen esa "calificación" a lo largo del curso y sobre los que, en ese caso sí, los colegios desgraciadamente se ven obligados a improvisar.
Paciencia. ¿Cuánta paciencia es razonable en un caso así?¿cuanto tiempo se supone que debo esperar?¿a que pasen las fiestas del Pilar?¿navidades quizá?...¿es lógico que conociendo hace mas de cuatro meses lo que hacía falta se comience el curso como si nada?..¿sabéis que hay niños esperando un ordenador adaptado más de un año y medio?.... por no hablar de casos mas graves que he ido conociendo.
La chica está contenta y es lo que importa. Por supuesto. En ningún momento he dudado de su capacidad de adaptación, su alegría y su genio. La conozco y eso me lo he llevado siempre por delante. Pero, creo yo, esto no tiene nada que ver con el problema de fondo ¿o sí?.
Las cosas son así. Pues mira, eso debe ser verdad. Por lo visto las cosas son así y no hay razón para pretender lo contrario, salvo que seas "una mamá precipitada como yo".
Integración está siendo sinónimo de improvisación, descoordinación y en algunos casos desinterés por parte de alguno de los profesionales y de las instituciones (que también se hacen con la gente no lo olvidemos) responsables.
De poco sirve que adelantemos necesidades, ofrezcamos nuestro apoyo, busquemos salidas...si quienes deben "ejecutar" están en otras tesituras y, cuando les llamas la atención, solo piensan en una huída hacia delante. Si cuando intentas seguir el hilo para encontrar quien te de respuestas, nadie habla claro, ni te explica, ni se ofrece a dar soluciones. Te tratan como si fueses un intruso, alguien que invade su competencia. Se ponen a la defensiva cuando tú solo pides ayuda.
Desde luego creo que resulta imprescindible una reflexión seria al respecto por parte de todos los implicados. Estamos hablando de niños. Estamos hablando de dar un paso muy importante: el de integrar.
Me vienen a la mente algunas reflexiones de Kenzaburo Oé en Un amor especial: “una sociedad que excluye a una parte de sí misma (los discapacitados) puede ser considerada débil, frágil”.” El conjunto de la sociedad ha de aprender a aceptar la vida en común con sus discapacitados.”
La integración escolar es una oportunidad de oro que, por el momento, nos está viniendo grande creo yo. Que nadie se llene la boca hablando de un "servicio" que, por lo que veo, tiene tantas lagunas y con el que pocos se comprometen de verdad.
La administración educativa ha de poner los medios establecer claramente responsabilidades y pautas a tener en cuenta con estos niños, y los profesores habrán de cambiar el “chip” y considerar la importancia de su compromiso y su esfuerzo para con ellos. Y actuar en consecuencia.
Todo llegará digo yo. “Paciencia”: claro que sí, no queda otra.
En mi caso la cosa sigue en un compás de espera pero vamos ideando soluciones transitorias que compensen esa dejadez. Habrá otros padres que no lo tengan tan fácil, o que topen con muros mas altos que los que yo he enfrentado. No lo quiero imaginar.