LaMima |
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Un nuevo horizonte.
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Fue una suerte poder subir los 23 pisos sola entre la gente. Mientras ascendía, la gota iba recogiendo su estallido y mostrando la magnífica imagen de su caída; llevaba tiempo esperando ese momento. La pendiente era suave y resultaba tentador admirar las vistas que se ofrecían entre las vigas de los ventanales. Era como si uno se encontrase en otro lugar: la ciudad desde lo alto siempre se transforma y te hace sentir como una hormiga ignorante que se ha estado perdiendo parte de la belleza del mundo. Conforme iba subiendo sentía como aumentaba el pálpito y resultaba trabajoso controlar los accesos de pánico o de dolor o lo que sea eso que le estaba oprimiendo la boca del estómago desde hacía un tiempo. Al llegar arriba la decepción del espacio cerrado y la alegría de sus ojos recibiéndome impacientes: .. ¡Ya era hora, cuanto has tardado! ¿quieres tomar algo? Si, claro que sí: gracias por esperarme. Que alivio respirar de nuevo el aire de vuestra presencia: ya casi lo había olvidado. Comentarios » Ir a formulario Fecha: 09/08/2008 01:38. Fecha: 10/08/2008 06:14. Fecha: 11/08/2008 16:57. Fecha: 23/08/2008 01:06. |
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