(Desde luego quien quiera ver fotos preciosas de la muestra tiene que visitar a Jose Antonio Melendo y a Primo pero a mí también me ha salido alguna maja. Esta, para mi gusto, es un ejemplo)
Aterrizamos al fin en casa después de unos días de luz y sol en la otra punta de España mas nuestra imprescindible visita final a la montaña.
Decía Lamia en un comentario al post anterior que ella se había rendido ya a la comodidad de los hoteles y lo entiendo, pero no es mi (nuestro) caso.
Confieso que me encanta pasar mis vacaciones "de camping", de verdad.
Encuentro un cierto placer infantil en plantarme una camiseta e irme a la ducha sin más equipaje que una toalla al hombro y el bote de gel en la mano. Tampoco me fastidia especialmente fregar a mano los cacharros de las comidas o cenas que hacemos allí: es más, si lo piensas, así de vuelta a casa valoras más la comodidad del lavavajillas...que a todo hay que buscarle la parte buena.
Mis hijos disfrutan una barbaridad de esa cierta anarquía que supone dormir más al aire libre (aunque ahora, con la caravana, considero que vamos más de morro jeje), jugar con niños "nuevos"..vivir de forma diferente.
Además cada día encuentras por ahí instalaciones mejor equipadas y, querida Lamia, siempre busco que tengan piscina: que mis hijos y yo somos de agua. Te aseguro que la de este año no tenía nada que envidiar a la de un hotel.
Lo de los camping daría para hablar largo y tendido, si, pero lo dejo aquí por el momento, que si tardo en colgar un post Inde me dará una colleja y no es plan :P
La cosa es que este año me he permitido el lujazo de alargar mis vacaciones de verano una semana más (superando así mis raquíticas quincenas habituales) para disfrutar de mi casa y mi familia de otra forma.
Unos días para preparar con pausa la vuelta a la vida cronometrada e intentar darle un ritmo nuevo, como si se tratase de un comienzo de año.
Mantendré pues unos días más la pulsera en el tobillo que aquel argentino me colocó en una maravillosa playa de Cádiz como una forma de sujetar ese tiempo hermoso y sacar de él ideas para algún que otro cambio.
Mientras, os dejo con la que (por imperativo infantil) ha sido una de las canciones del verano en mi coche. Solo os puedo decir que Ainhoa (todavía no ha cumplido 4 años) se la sabe casi de memoria. La entona perfectamente y una vez tras otra ordena su "re-emisión" bien alto:
Arreamos en un par de días hacia el sur con la caravana cargada de cachivaches y ganas de disfrutar, junticos, de ese tesoro que es el tiempo para nosotros.
Quiero risas, imágenes, cariño y paz...."solo" eso. Vendré por aquí de vez en cuando, supongo: este lugar no es ningún trabajo, ni siquiera una rutina.
Mientras, os dejo aquí el verano de mi Janis. Besos.
Fue una suerte poder subir los 23 pisos sola entre la gente.
Mientras ascendía, la gota iba recogiendo su estallido y mostrando la magnífica imagen de su caída; llevaba tiempo esperando ese momento.
La pendiente era suave y resultaba tentador admirar las vistas que se ofrecían entre las vigas de los ventanales. Era como si uno se encontrase en otro lugar: la ciudad desde lo alto siempre se transforma y te hace sentir como una hormiga ignorante que se ha estado perdiendo parte de la belleza del mundo.
Conforme iba subiendo sentía como aumentaba el pálpito y resultaba trabajoso controlar los accesos de pánico o de dolor o lo que sea eso que le estaba oprimiendo la boca del estómago desde hacía un tiempo.
Al llegar arriba la decepción del espacio cerrado y la alegría de sus ojos recibiéndome impacientes:
.. ¡Ya era hora, cuanto has tardado! ¿quieres tomar algo?
Si, claro que sí: gracias por esperarme.
Que alivio respirar de nuevo el aire de vuestra presencia: ya casi lo había olvidado.
Habían recorrido como compañeros sendas de todos los colores: algunas repletas de baches y otras con hermosos recodos donde pudieron refrescarse y disfrutar del descanso bajo una sombra reparadora.
Pero dejaron que el camino les castigara a conciencia y, aunque durante el trayecto habían cuidado unos de otros, el cansancio había agotado cualquier brote de compasión y apoyo entre ellos.
Quedaron, pues, allí así; hundidos juntos pero solos sin remedio.
Afortunadamente, donde unos sentimientos caducan...otros surgen frescos y hermosos. Y algunos, curiosamente, generados desde aquí.
Es el caso de mi querida Luisa: una persona realmente especial. Tan especial, que hoy que es el día de su cumpleaños (¡¡¡FELICIDADES GUAPA!!) nos hace un regalo en lugar de esperar el nuestro.
Y no nos ofrece cualquier cosa, no. La Arquitectura de tus Huesos, un libro que de momento no puede quedar impreso, abre los ojos como libro-blog desde sus manos. Y, por lo que he visto, merece la pena hundirse en él.
Todos sabemos que hay sentimientos que caducan. Sentimientos que se exprimen hasta agotarse o que solo nos acompañan hasta que el tedio, la costumbre o algo nuevo detiene su tiempo.
Hay otros en cambio, pretendidamente sanos, que se maceran en descuidos, errores y malentendidos hasta acabar descomponiéndose. Alimentan su propio declive y te aguijonean el estómago y los sesos mientras se van pudriendo.
Observo atónita como caen las últimas gotas de aquel aprecio en un alambique.
Me siento dolorida, impotente: temo que se evaporen si dejar resto.
Mis amiguicas Entrenómadas me invitan a participar en un meme en el que debo formular tres buenos propósitos para 2008 en relación a mi/los blogs.
La verdad es que hace tiempo que rumio algo a este respecto y lo cierto es que esto del blog me ha dado tanta vidilla, me ha enseñado tantas cosas y me ha permitido conocer a tanta gente estupenda que lo mío sería formular un único propósito: organizar mi vida y mi tiempo para poder reservar un espacio tranquilo, sin prisas ni interrupciones, con hueco suficiente y SOLA para dedicarlo a la blogosfera.
No pido nada ¿eh?, ya. Es que con una joya a sí conseguiría:
Leer todas las bitácoras que me interesan con la pausa y reflexión que merecen.
Volver a mi inicial tendencia de visitar la "historia" de cada blog y repasar entradas viejas. Uno no sabe nada de otro blogger leyendo únicamente lo último que cuelga.
Trabajar a conciencia cada post que bajo al blog. Escribirlo con calma, meditarlo bien, redactarlo correctamente...conseguir no avergonzarme de las cosas que dejo colgadas en esta casa vaya.
...y paro porque seguiría "hasta el infinito y más allá".
No sé, ¿alguien se atreve a tomar el testigo de este meme?, ¡venga animaos!.
Me gusta cumplir años, de verdad, siempre me ha gustado y ahora que además recibo regalos virtuales ni os cuento.
Así que, llegados a este punto y entonado el "mea culpa", me voy a permitir dejar aquí hoy esta flor (que alguien me envió un día, todo hay que decirlo) y desear que también sea un buen día para vosotros.